Pese al hermetismo de Corea del Norte y la falta de información real que se tiene acerca del funcionamiento de las estructuras sociales en el país, los descubrimientos y revelaciones de algunos periodistas de Corea del Sur y de ‘hackers’ y empresas informáticas de Europa y EEUU han ayudado a entender cómo funciona la tecnología a la que da acceso -o no- Pyongyang a sus ciudadanos.

 

Internet es conocida como Kwangmyong, en realidad, una intranet bajo el férreo control del Gobierno dictatorial de Kim Jong-un. Desde el exterior, solo son accesibles una treintena de webs cuyo diseño luce antiguo y su dinámica solo es apta para pacientes.

 

Los norcoreanos tienen acceso a dos sistemas operativos. El de creación propia fue bautizado como Estrella Roja (Red Star OS), que imita la interfaz del OS X de Apple aunque solo cuenta con unos pocos programas de aplicaciones básicas (editor de texto, videojuegos, reproductor de audio y vídeo, correo electrónico y el navegador Naenara para bucear en la intranet norcoreana). Programadores norcoreanos comenzaron a desarrollarlo 2002 a partir de Linux, y tardaron una década en culminarlo.

 

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Según relata BBC Mundo, la mayor peculiaridad de este sistema operativo es su actividad espía. Registra la actividad del usuario, su uso de dispositivos de almacenamiento (las USB se utilizan para el contrabando de contenidos del exterior) e incluso todo intento de modificación del propio sistema operativo. En el caso de acciones como una desinstalación de algún programa predeterminado, el ordenador se apagará o se reiniciará de inmediato. Así lo ha desvelado el periodista de la agencia Reuters en Corea del Sur James Pearson, autor del libro Corea del Norte Confidencial. Además de Estrella Roja, en Corea del Norte también circula una versión de Windows de hace 15 años a la que tienen acceso sus ciudadanos.

 

Woolim, una tableta con vigilancia

 

Woolim es la versión norcoreana de la tableta, con un sistema operativo desarrollado a partir de Android, aunque de fabricación china de hardware por parte de la compañía Hoozo. Fue descubierto recientemente por expertos de la empresa de ciberseguridad alemana ERNW, que detectaron un funcionamiento muy similar a Estrella Roja. En Woolim, el usuario dispone de aplicaciones básicas que permiten aprender idiomas como chino, ruso o francés, o ver los canales de televisión aprobados por el Gobierno, pero no abrirá otros archivos que no sean los que están instalados.

 

Además, el aparato registra la actividad del usuario con una herramienta espía capaz de hacer capturas de pantalla y de almacenarlas en una aplicación donde no pueden ser eliminadas.

 

“Contrabando cultural” con tarjetas SD

 

Otro de los dispositivos tecnológicos más populares y distintivos norcoreanos es el llamado Notel. Su nombre fusiona los conceptos de ‘cuaderno’ y ‘televisión’. Se trata de un DVD portátil muy pequeño, mucho más que los desarrollados en Europa, y cuya particularidad radica en que admite la inserción de tarjetas micro SD de almacenamiento de datos.
Al igual que las memorias USB, estas tarjetas también se obtienen a través del mercado negro y su tenencia y utilización es castigada, ya que el Gobierno los contempla como contenedores de archivos procedentes de fuera de sus fronteras. Sin embargo, su pequeño tamaño, que favorece su ocultación, al igual que su menor precio y mayor capacidad de almacenamiento con respecto a las USB lo ha hecho muy popular en el país. Es de fabricación china y comenzó como un elemento prohibido más que se adquiría en el mercado negro. Finalmente, Pyongyang pasó por el aro y lo legalizó, dando rienda suelta al intercambio de contenidos ‘prohibidos’ a través de los dispositivos de almacenamiento.

 

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Pese a que las webs de Corea del Norte se erigen como altavoces y representantes virtuales de las instituciones oficiales del país, se cree que en el año 2015 se dio el visto bueno al primer sitio de compras on line, una suerte de Amazon denominado Okryu. Según la web North Korean Economy Watch, desde esta plataforma comercial se pueden comprar productos de cocina y alimentación, artículos médicos, zapatos, bolsos y hacer pedidos de comida a restaurantes. También se puede ordenar el envío de la compra como regalo a amigos y familiares en determinadas celebraciones.

 

El periódico japonés Choson Sinbo, que publicó un artículo sobre Okryu, también adelantó que el plan era, en el futuro, posibilitar alojamientos y reservas de viajes a través de esta web para turistas extranjeros.

 

No existen datos sobre número de usuarios, pero teniendo en cuenta que el acceso de los norcoreanos a internet no es muy elevado, se estima que pocos ciudadanos utilizan este medio de compras.

 

La empresa Dyn, especializada en servicios informáticos y con sede en EEUU, se atribuyó el hallazgo de una web norcoreana que imitaba el funcionamiento y el diseño de Facebook, con un muro en el que los usuarios suscritos podían subir comentarios. Sin embargo, no se ha vuelto a tener registro alguno de la existencia de este Facebook norcoreano, por lo que los expertos consideran que pudo tratarse de un experimento de Pyongyang o de la broma de un ‘hacker’.

 
Fuente: www.eleconomista.es

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